En muchos almacenes, la preparación de pedidos funciona sin demasiados problemas a pesar de que nunca se haya organizado de forma sistemática. Simplemente, los pedidos salen gracias a una dinámica que se ha ido construyendo con la práctica: los encargados de la expedición saben qué hacer, en qué orden aproximado y se las apañan para sacar los pedidos adelante.
Pero si alguien nuevo se incorpora, ¿tiene claro qué hay que hacer y cómo hacerlo? ¿Existe un orden de trabajo compartido? ¿Están definidas las fases o cada persona organiza el picking a su manera?
Cuando no hay una estructura clara del flujo de trabajo, en un momento u otro va a haber problemas. En este post vamos a identificar las fases del picking y darles forma para que la preparación de pedidos se convierta en un sistema consistente y escalable.
La importancia de tener un proceso de picking bien definido
¿Cómo se decide qué pedido se prepara primero? ¿Se agrupan pedidos similares para reducir desplazamientos? ¿Se revisa la disponibilidad de artículos antes de empezar? ¿Hay una comprobación antes de pasar al embalaje o packing?
>> Estas son las principales diferencias entre picking y packing.
Si esas decisiones dependen de las personas, el picking quizá funcione en un principio, pero será difícil medirlo, enseñárselo a otros trabajadores, mejorarlo o escalarlo. También será más complicado detectar dónde se pierde tiempo:
- en los recorridos
- en la localización de productos
- en la verificación
- en la reposición
- en la comunicación con expedición, etc.
Estructurar el picking permite convertir una secuencia de acciones dispersas en un flujo de trabajo. Implica definir criterios prácticos: qué se hace primero, cómo se valida cada paso, quién interviene y qué información necesita para trabajar sin interrupciones.
Solo cuando el proceso está ordenado se pueden implementar mejoras para hacerlo realmente eficiente.
Las fases del picking: cómo estructurar la preparación de pedidos
Preparar un pedido implica siempre una secuencia de pasos. Desde que entra el pedido hasta que está listo para envío, hay decisiones, movimientos y comprobaciones que se repiten en cada preparación.
Cuando esas acciones se ordenan, el trabajo gana en eficiencia. Estas son las fases que componen un proceso de picking bien organizado:
1. Recepción y organización del pedido
Aquí se define qué pedidos se preparan y en qué orden. Es el momento de generar o revisar la orden de picking, que indica qué referencias deben recogerse, en qué cantidades y bajo qué prioridad.
Establecer criterios claros de prioridad o agrupación evita interrupciones y cambios constantes durante la preparación.
2. Planificación del recorrido
Antes de empezar a recoger productos, conviene tener claro por dónde se va a pasar. Un recorrido lógico reduce desplazamientos innecesarios y hace que el trabajo sea más fluido.
También permite agrupar referencias por zonas, evitar cruces entre operarios y secuenciar la recogida según la ubicación real del producto, no según el orden en que aparecen los pedidos.
3. Localización de productos
Dada referencia debe tener una ubicación clara, lógica y fácil de identificar dentro del almacén.
Para conseguirlo, puede aplicarse el slotting, es decir, la asignación estratégica de ubicaciones dentro del almacén, permite colocar cada referencia según su rotación, tamaño o frecuencia de preparación.
Así, los productos más demandados pueden situarse en zonas más accesibles y los recorridos de picking ganan eficiencia.
4. Recogida y validación
Es el momento de extraer los productos y comprobar que corresponden al pedido. Aquí conviene definir cómo se valida cada referencia: lectura de código de barras, comprobación de unidades, control de lote o caducidad si aplica, y verificación de variantes como talla, color, formato o modelo.
Esta fase también debe contemplar qué hacer si falta producto en la ubicación prevista, si aparece una diferencia de stock o si hay dos referencias muy similares. Cuanto más claro esté el criterio de validación, menos margen queda para decisiones rápidas que acaben generando errores en la expedición.
5. Consolidación del pedido
En esta etapa hay que definir qué documentación acompaña a cada pedido y cómo se diferencian los pedidos que están listos de los incompletos, pendientes de revisión o bloqueados por incidencia.
También es importante evitar mezclas entre pedidos preparados en paralelo, especialmente cuando se trabaja por oleadas, zonas o varios operarios intervienen en una misma preparación.
6. Cierre del picking y traspaso a packing
Una vez consolidado el pedido, el picking debe cerrarse correctamente antes de pasar a embalaje o expedición.
Este traspaso es importante porque conecta el trabajo de recogida con el siguiente proceso. Si no queda bien registrado, pueden aparecer duplicidades, pedidos bloqueados sin visibilidad o preparaciones que llegan a la fase de packing sin información suficiente.
Cómo gestionar estas fases de forma eficiente
Tener claras las fases del picking es un primer paso. Lo siguiente es asegurarse de que se ejecutan siempre con los mismos criterios, sin depender de la memoria o de la experiencia de cada persona.
Aquí es donde muchas empresas encuentran su límite. Coordinar pedidos, definir recorridos, validar referencias y mantener visibilidad del stock sin una herramienta adecuada exige un esfuerzo constante y deja margen para errores.
Un sistema de gestión de almacén (SGA) permite ordenar este proceso: asigna tareas, estructura los recorridos, facilita la validación y da visibilidad en tiempo real de lo que ocurre en el almacén. Todo ello sobre la base de las fases que ya se han definido.
En SCM Logística ayudamos a implantar soluciones como nuestro SGA TWO, adaptadas a cada operativa. Si quieres mejorar tu picking y preparar tu almacén para trabajar con más control, puedes ponerte en contacto con nuestro equipo y te ayudamos a implementar soluciones a medida.